Elige cómo practicar
Sigue el plan con la siguiente lección desbloqueada, o abre una conversación libre sobre lo que te apetezca.
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El métodoEl bucle de cuatro pasos que no se rompe Dentro de la appTodo lo que hay, sin letra pequeña Los profesoresSeis acentos y seis formas de corregir Evaluación y nivelesLa rúbrica MCER y el repaso espaciado RecompensasRacha, XP, logros y liga semanalAyuda
Instalar la appMóvil, escritorio y iPhone paso a paso Preguntas frecuentesCuarenta respuestas por temas ContactoDudas, incidencias y presupuestos Sobre el proyectoQuién lo hace y por qué asíNingún paso funciona solo. Una conversación sin evaluación es una charla; una evaluación sin repaso es un informe que nadie relee. Lo que aprende de verdad es el bucle entero.
Sigue el plan con la siguiente lección desbloqueada, o abre una conversación libre sobre lo que te apetezca.
Pulsas el micrófono y conversas en voz alta. Responde al instante y corrige modelando la forma correcta.
La conversación se analiza con la rúbrica del MCER: cuatro dimensiones sobre 25, tu banda y feedback por categorías.
Tus errores se convierten en tarjetas de repaso espaciado, y la app te avisa el día exacto en que toca repasarlas.
Hablas en voz alta.Diez minutos, sin escribir nada y sin traducir en la cabeza.
Y sales con una nota real.Cuatro dimensiones sobre 25 contra la rúbrica del MCER, no un aplauso.
Lo que falló, vuelve.El día exacto en que estabas a punto de olvidarlo.
Reconocer una palabra en un test y ser capaz de decirla en voz alta bajo presión son dos habilidades distintas, y solo la segunda sirve en una conversación. Por eso aquí no hay ejercicios de arrastrar, ni de rellenar huecos, ni de elegir entre cuatro opciones: la única forma de avanzar es hablando.
Es también la razón de que el XP no se gane por abrir la app. Si la recompensa se puede conseguir sin hablar, todo el sistema empuja hacia el sitio equivocado.
Interrumpir a alguien que está construyendo una frase en un idioma que no domina tiene un coste alto: deja de arriesgar. A partir de ahí solo dice lo que ya sabe decir bien, que es exactamente lo que no necesita practicar.
Tu profesor repite tu frase bien dicha y sigue la conversación. La corrección queda anotada bajo tu burbuja, para que la mires después con calma, y alimenta a la vez la evaluación y las tarjetas.
Un error corregido y nunca revisado se olvida en días. Cada evaluación genera entre tres y cinco tarjetas construidas con frases que dijiste tú, y el algoritmo SM-2 decide cuándo vuelven: si respondes «fácil», tardan semanas; si respondes «otra vez», mañana están ahí.
El tope es de veinte tarjetas al día. No es una limitación técnica: un repaso que se acumula sin techo se abandona a la tercera semana.
Así se reparte una sesión corriente de conversación guiada.
Objetivo de la lección, vocabulario clave, foco gramatical y el escenario en el que vas a moverte. Treinta segundos de lectura que cambian por completo lo que eres capaz de decir después.
No arranca en blanco: retoma tu micro-misión de la sesión anterior y te abre un hueco natural para cumplirla.
Turnos naturales: detecta cuándo terminas de hablar y puedes interrumpirle. Si estás en principiante espera más antes de responder, para darte tiempo a construir la frase. El contador de minutos está siempre a la vista.
Cada lección exige un número mínimo de intervenciones tuyas. Está ahí para que la sesión sea una conversación y no un saludo con dos frases.
Nota sobre 100, banda MCER, desglose en cuatro dimensiones, feedback por categorías, micro-misión para la próxima y las tarjetas de repaso ya programadas.
Preferimos decirlo aquí que dejar que lo descubras a los tres días.
La rúbrica es la del MCER y la banda que te devuelve es una estimación seria, pero no sustituye a un examen de Cambridge, Trinity o Aptis, ni sirve para acreditar nivel ante nadie.
El apartado de pronunciación te señala qué sonidos de las palabras que usaste suelen atragantarse a un hispanohablante —la /b/ y la /v/, la «e» delante de «sp-», la «th»—. Es un aviso útil, no una medición de cómo suenas.
Esto es práctica oral: la gramática aparece corrigiendo lo que dices, no en lecciones teóricas. Si empiezas de cero absoluto, conviene combinarlo con un manual o una clase.
No hace falta instalar nada para probarlo: abre la app en el navegador y pulsa el micrófono.