La hora de conversación que tu academia no puede dar
El cuello de botella de cualquier centro de idiomas es el mismo: no hay profesores nativos suficientes para dar conversación individual a todos los alumnos, todos los días. Esto no sustituye a tus clases; llena el hueco entre una y la siguiente.
Toda la clase habla a la vez.Y cada alumno con su profesor, su nivel y su ritmo.
Tú ves lo que pasa.Quién entra, cuánto habla cada uno y cuánto está costando, por rango de días.
Práctica todos los días, no solo el día de clase
Un alumno que habla diez minutos diarios entre clase y clase llega a la siguiente sesión con otra soltura. Ese es el efecto que buscas, y es el que no cabe en un horario.
Con evidencia, no con sensaciones
Cada alumno acumula minutos hablados, notas por sesión, banda MCER y ranking de errores. Es material real para la tutoría y para enseñar a las familias.
Con el gasto bajo control
Cada cuenta tiene un tope de minutos diarios. El panel calcula el coste real por alumno a partir del consumo medido, no de una estimación.
Todo se gobierna desde el navegador
Sin instalar nada, sin exportar hojas de cálculo y sin pedirnos permiso para cada alta.
- Usuarios: crear, editar, activar o desactivar, y ver sus conversaciones.
- Registro abierto o cerrado con un interruptor; nadie se da de alta como administrador.
- Nivel y límite por defecto que heredan todas las cuentas nuevas.
- Límite por alumno: se puede subir, bajar o quitar cuenta por cuenta.
- Uso y coste por rango de días, con serie diaria y usuarios más activos.
- Separación estricta de roles: las rutas de administración exigen rol de admin en cada petición.
De la primera conversación con nosotros a la primera de tus alumnos
Hablamos de tu centro
Cuántos alumnos, en qué niveles y cuánta práctica quieres darles al día. De ahí sale el límite de minutos por cuenta, que es la palanca que fija el coste.
Se configura el espacio
Nivel por defecto, límite por defecto y registro abierto o cerrado. Con el registro cerrado, las cuentas las creas tú y nadie entra por su cuenta.
Entran los alumnos
Se les pasa la dirección y entran desde el navegador. No hay que instalar nada, ni pasar por ninguna tienda de aplicaciones, ni pedir permiso a nadie del departamento de informática.
Se mira el panel
A la semana ya hay datos: quién habla, cuánto y con qué nota. Es el momento de ajustar límites arriba o abajo.
Dónde funciona mejor
Academias de idiomas
Como práctica entre clases y como preparación de la parte oral. El profesor llega a clase sabiendo qué falló cada alumno esa semana, en lugar de descubrirlo en el momento.
Empresas con equipos internacionales
Para gente que entiende las reuniones pero no habla en ellas. Priya trabaja registro profesional; el límite diario evita que el presupuesto se dispare.
Colegios e institutos
Con una salvedad importante: si hay menores, hace falta el consentimiento de sus tutores y una configuración específica. Hablamos de ello antes de empezar, no después.
Profesores particulares
Un grupo pequeño de alumnos propios, con el mismo panel y el mismo control de minutos. No hay un mínimo de cuentas para empezar.
Lo que tienes que poder responder si te preguntan
Cuando un centro contrata una herramienta que graba lo que dicen sus alumnos, alguien acaba preguntando. Estas son las respuestas, por escrito.
El audio no se guarda
La conexión de voz es directa entre el navegador del alumno y el modelo, por WebRTC. El servidor no intermedia el sonido: lo que se conserva es la transcripción de texto.
Cada alumno ve lo suyo
Ningún usuario puede leer las conversaciones de otro. El administrador del centro sí puede consultar las de sus alumnos, y conviene que ellos lo sepan.
Acceso y supresión
Cualquier alumno puede descargar todo lo que se guarda de él y pedir que se borre. Está implementado, no prometido.
Leer la políticaCuéntanos cuántos alumnos son
Con el número de cuentas y los minutos que quieres darles al día sale el presupuesto. Y si quieres verlo funcionando antes, montamos una demostración.